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•Noviembre
24, 1992•
María Velázquez
María Velázquez nació
en México, D.F. en 1945.
Estudió antropología social en la Universidad
Iberoamericana y trabajó en el Taller de Cuento de la
revista Punto de Partida de la Universidad Nacional
Autónoma de México en 1978. Vivió en California,
Estados Unidos, por casi diez años (1982-1991),
época en la que participó en el Taller de Cuento
de la
Universidad de California en Irvine. El cuento que
presentamos a continuación pertenece a la colección
Aun sin saber quién eres, que se publicó
en 1998.
A los dos nos gusta
mucho ir a caminar todas
las mañanas, muy temprano, pues desde que ya
no montas a caballo es un buen ejercicio. En
cuanto mis hijos se van en el camión de la
escuela, antes de las siete, me visto rápido y me
pongo los tenis. Le coloco a Babar su correa,
tomo las llaves y me voy volando para recogerte
en la esquina de tu casa, donde me esperas.
Todos los días nos vamos subiendo por Sierra
Madre, felices de estar juntos y
caminando a buen paso. A veces
nos detenemos para ver las casas
o esperamos a Babar que le ladra
a cualquier ser viviente que se
le acerca.
Generalmente hacemos
el
mismo recorrido, subimos hasta
Reforma y bajamos por Prado Sur;
luego subimos otra vez por Pirineos y
volvemos a bajar por Sierra Madre. Muchas veces
no hablamos, pero siempre me tomas la mano.
Nos gusta ver las casas, fijarnos en cómo las han
arreglado, recordando cómo eran antes, hace
años, cuando nos cambiamos a este rumbo. Me
preguntas por mis hijos y deseas saber cosas de
ellos. Todos los días quieres verlos. Luego te
callas y sigues caminando en silencio, siempre
a mi lado, como cuando era niña. Yo también me
quedo callada, como si no hiciera falta hablar o como
si ya todo estuviese dicho.
También hoy
en la mañana me vestí rápido y me puse
los tenis, apuré a Babar, que parecía tener flojera,
y salí
corriendo rumbo a tu casa. En la esquina me detuve en
seco, pues sentí que me faltaba el aire. De repente, así
de sopetón, me di cuenta de que hace más de dos
años
habías muerto y de que nunca has ido a caminar conmigo.
cuento
short story pertenece belongs
correa leash me
voy volando I rush off
a buen paso at a good clip que
le ladra a cualquier ser viviente que se le acerca who
barks at any living being who comes near him hacemos
el mismo recorrido we take the same route
fijar to notice rumbo
area
te callas you fall silent
callada silent
como si no hiciera falta hablar as if there were
no need to talk
como si ya todo estuviese dicho as if everything
had already been said
tener flojera to be lazy rumbo
a on the way to me
detuve en seco I stopped suddenly
de sopetón suddenly, brusquely
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